
El Cosmovitral, es un jardín botánico ubicado en el estado de Toluca, entre las Calles de Benito Juárez, Lerdo de Tejada, Ignacio López Rayón y Santos Degollado; cualquiera que se precie de ser buen mexiquense, lo conocerá y lo habrá visitado por lo menos una vez, incluso hay quienes tienen historias y hasta propuestas para este lugar.
El Cosmovitral es un edificio que tiene mucha historia y tradición, llegó a ser jardín botánico hasta el 5 de julio de 1980. Inició en 1909, con la construcción de lo que fue el mercado más grande de Toluca, el "Mercado 16 de Septiembre", que cerró en 1975. En 1990 cuando se terminó la obra de los vitrales, con el tema "El Hombre y su relación con el universo" del extraordinario artista mexicano y mexiquense Leopoldo Flores Valdés.
Esta obra plasma por entero y en secuencia -sin principio ni fin marcados- la dualidad en un ciclo, el movimiento continuo del universo, la lucha de fuerzas, -incluyendo las del propio hombre- en una transición: desde la luz radiante de la aurora a la oscuridad de la noche, de la creación a la destrucción, de aves dioses a pájaros de mal agüero, de hombres alados que se elevan hacia lo sublime a hombres de tinieblas que matan y destrozan por medio de la guerra o la agresión, de la alegría a la angustia o el dolor, de la ascensión a la decadencia, de la vida a la muerte. Con la visión de que nada en esa dualidad es para siempre, todo se transforma y se mueve dando paso, a la renovación constante, como cada día con el amanecer. Propone también que "el hombre se puede mantener en perfecto equilibrio con las fuerzas creadoras: la virtud, el arte y la ciencia; el bien, la verdad y la belleza; la sabiduría, la beatitud y la epopeya heroica de la humanidad".
Este entorno del jardín junto con la visión del hombre inmerso en el universo plasmado en vitrales, es sencillamente encantador, pues quienes han visitado este lugar están de acuerdo que desde el momento de entrar, te libera de este mundo y te lleva sin aviso a otra realidad, donde la dualidad, al igual que aquí, se vive en cada momento, sólo que ahí, se respira a momentos, una comunión con el universo, una paz entre los hombres.
Estar ahí dentro es como encontrar una pequeña fuente de comunicación, te olvidas del ruido de los autos afuera, del murmullo de la gente en la calle, de las voces de los comerciantes, entras a un lugar donde los ciclos se hacen más visibles y despiertas a la magia de la luz.
Sin embargo, también quienes hemos ido al Cosmovitral creemos que se puede acercar este espacio a la comunidad, para fomentar una integración y para lograrlo se pueden promover eventos tales como: visitas nocturnas, muestras de arte, presentaciones de libros, conciertos de música clásica o quizá simplemente ampliar un poco más los horarios en verano o aumentar la difusión del lugar a manera de propuestas, para que entonces el Cosmovitral ya no sólo sea un ícono que represente a la ciudad -pues tú dices Toluca y lo primero que se te viene a la mente es el Nevado y el Cosmovitral; bueno si eres de Toluca-; sino que forme parte de la vida cotidiana y quizá con el tiempo podamos escuchar historias como:
Yo andaba siempre para arriba y para abajo con mi mamá y ella era quien nos sacaba de paseo cuando tenía dinero, si no, pues sólo en casa...
Recuerdo que cada vez que pasábamos por el Cosmo me decía de las historias de la "agueloski" -era mi bisabuela, Doña Irene, murió hace como 10 años- ella vendía aguas frescas exactamente atrás. Tenían puestos de fruta en Lerdo hasta Rayón y mi abuelo le daba la fruta maltratada a mi mamá para que ella la vendiera más barata y ese dinero era para ella, cada semana le compraban ropa a ella en el mercado, bueno casi toda y sólo hasta que sus abuelos de mi mamá vivían...
Mi mamá nos contaba sus vivencias, siempre era una diferente. Íbamos a misa a la iglesia del Carmen, dábamos la vuelta por ahí de vez en cuando, pero nunca entramos, pues no había dinero para eso. Cada que pasaba por ahí, medio asomaba para ver qué había dentro, y me decía ¡chin haber si luego entro! pues siempre he tenido solo lo de mi camión y ya; además yo creía que era muy caro y pues no iba a ir yo solo. Mi mamá tampoco sabía cuánto costaba y como éramos 4, pues el gasto era mucho mayor.
Luego era curioso porque conocidos de otros estados decían cuenta cómo es el Cosmovitral, que es tan famoso y representativo y cosas así, a lo que solo contestaba... no, pues sí… es muy bonito, etc.… Ahora sé que no mentí, sí es muy bonito pero no preguntaron si había entrado o no.
Yo lo conocí hasta hace pocos años, pero al verlo por dentro, era muy diferente a lo que alcanzaba a ver cuando me asomaba, además de que tenía un significado: los reflejos, la luz, la historia del lugar y la de mi familia, fue una buena mezcla. Fue especial conocerlo, por lo que vivió mi familia en esas paredes pero del otro lado y durante muchos años.
REPORTERA TIK-TAK
TOLUCA, EDO. DE MEXICO.
Ma. Guadalupe Sanchez.
28 años.